Compartir una Experiencia Argentina con Nacho Barbero

Por Nacho Barbero

Los últimos dos meses han sido dos meses muy interesantes. Probablemente el momento más interesante - y divertido - fue cuando mi amigo y compatriota el argentino Leo Fernández ganó el LAPT Panamá a finales del pasado mes de septiembre.

Cuando el LAPT anunció que iba a Panamá por primera vez en la quinta temporada, me emocioné. Panamá es un lugar especial para mí. Es como una segunda casa, de verdad. Estoy en el proceso de convertirme en residente, y tengo muchos amigos allí. De hecho, también tengo un par de apartamentos allí, y paso mucho tiempo en Panamá - probablemente el mismo tiempo que paso en Buenos Aires. Así que para mí fue como tener otro LAPT en una "ciudad natal".

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Por supuesto, yo estaba un poco menos entusiasmado cuando fallé el Evento Principal. Pero entonces vi que a Leo le estaba yendo bien. Él fue líder en fichas desde el principio, y se mantuvo en la cima durante la mayor parte del tiempo. Entonces mantuve mi atención sobre él y le alenté. Competimos entre nosotros, por supuesto, pero ambos siempre nos alegramos cuando al otro le va bien.

La noche antes de la mesa final, unos amigos colombianos nos habían invitado a mí y a algunos otros a una fiesta en un barco. Fue un gran momento: presenciamos una hermosa puesta de sol, nos divertimos toda la noche, y no volvimos a casa sino hasta la mañana siguiente. De hecho, regresé un par de horas antes de que la mesa final estuviera por comenzar.

Así que corrí a ver a Leo, y lo apoyé desde la barra todo el tiempo hasta que llegó al mano a mano. Entonces él comenzó a perder - el otro jugador tenía una ventaja sobre él de alrededor de 2-a-1 en fichas, y de repente me puse a pensar que tal vez yo lo estaba afectando negativamente o algo así, y entonces me fui. Soy muy supersticioso cuando se trata de este tipo de cosas.

Sin embargo, tengo que ser honesto: hubo otra razón por la que me fui un poco temprano. Una amiga nuestra había invitado a un grupo de ocho a un increíble barco para cruzar el Canal de Panamá, y ya era hora de partir. Y por supuesto, por la forma en que resultaron las cosas, con Leo como ganador, creo que tal vez el hecho de que yo no estuviera hasta el final era parte del plan.

Nos dieron la noticia de que él se había recuperado y ganado y todos estábamos muy contentos por él. Supe que cuando Leo ganó le hicieron una enorme fiesta, y después él me molestó bastante por habérmela perdido: al parecer se trató de una celebración épica.

Me sentí mal por perderme la celebración, por lo que más adelante tuve que organizar una fiesta para Leo en mi nuevo restaurante en Buenos Aires, La Experiencia Argentina, y la pasamos muy bien. Si siente curiosidad, esta es la página web del restaurante. Es un gran lugar para comer y para pasar un buen rato con los amigos.

¡Si no lo creen, pregúntenle a Leo!

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