"El tamaño si importa". Por Leo Fernández

Ese era el eslogan de la película Godzilla, pero aquí nos referiremos a varios "tamaños": nuestro resto, el de los otros y el del pozo. Estas cantidades deben de influir en nuestras decisiones tanto o más que las cartas que nos han dado.

Supongamos que nos reparten alguna de las siguientes manos de proyecto: 9 8 o 3 3. Estas manos son muy fáciles de jugar, porque si conectamos en el flop, podemos llegar a tener un gran juego: set (pierna formada con dos cartas de la mano y una de la mesa), escalera, color, proyectos fuertes a esos juegos, doble par o trío (pierna formada con una carta de la mano y dos de la mesa). Pero si no conectamos en el flop, nos podemos desprender de ellas sin cargo de conciencia, ya que seguramente estaremos vencidos.

PCA-PSPC-2019-Leo Fernandez-Monti-5418 blog.jpgLeo Fernández Team PokerStars Pro

Aquí es en donde interviene el tamaño. Supongamos que tenemos un stack corto de 120 fichas, con ciegas de 10/20, y alguien rebotó de 20 a 40 y ese rebote fue pagado por otro jugador. Estamos en el botón y debemos decidir si hacemos FOLD, CALL o RAISE (el único aumento lógico con ese pequeño stack es ir All In).

La respuesta en este caso es FOLD, porque nuestro stack es muy chico y no justifica arriesgarlo por la pequeña probabilidad de conectar con el flop. Es sabido que un par se transformará en set una de cada 7,5 veces, y dos cartas suited (del mismo palo) conseguirán dos de ese palo en el flop aproximadamente en la misma proporción: una de cada 8 veces, y algo parecido pasa con los conectores en busca de una escalera.

Entonces, pagar 40 fichas para conseguir en el mejor de los casos valorizar las 80 que nos quedan y ganarle 120 fichas a otro jugador, o a dos de ellos, es una apuesta poco conveniente. Se arriesga mucho para ganar poco.

Pero la situación sería muy distinta si tuviéramos 800 de stack, ya que entonces arriesgaríamos 40 (apenas el 5% de nuestra pila) y no nos dolería perderlos si no conectamos en el flop, lo que por lo general pasará. Pero, las veces que sí conectamos un set con nuestro 3 3, por ejemplo en un flop de 3 6 A , nos puede llevar a doblar nuestras fichas, si nuestro oponente lleva cartas fuertes como A K.

En el caso de que lleváramos 98 y viéramos un flop de 7 6 2, también tenemos grandes chances de duplicar nuestro stack, incluso hasta si nos estuviéramos enfrentando con A A. Aunque usted no lo crea, nuestra modesta mano tiene un 56% de ventaja con ese flop. Tenemos 36% de chance de conectar color (incluyendo escalera color) y además un 20% de conseguir escalera. Esta mano bien manejada y con un poco de fortuna nos puede hacer ganar muy buenos dividendos.

Cabe aclarar que antes de ver el flop nuestro 9 8 sólo tiene un 23% de chance frente al A A, pero el costo de inversión era muy bajo y valía la pena arriesgar esas 40 fichas iniciales. Lo mismo pasa con el 3 3, ya que preflop sólo cuenta con un 18% de chance frente al A A de nuestro oponente. La mayoría de las veces perdemos 40 fichas, pero basta que una vez consigamos doblarnos, para compensar con creces nuestras pequeñas pérdidas.

Como conclusión vemos que estas manos de proyecto son muy jugables si los "tamaños" relativos lo justifican. Con poco resto tiramos esas cartas y esperemos otra ocasión. Con mucho resto podemos arriesgarnos. Pero ¡ATENCIÓN! No sólo nuestro resto es relevante, también lo es el de los otros. De nada nos sirve tener 800 fichas con ganas de duplicarse si enfrente los que apostaron sólo tienen 200 o menos. Es decir, arriesgamos 40 para ganar 200 en el mejor de los casos y eso no nos sirve. No dan las cuentas.

Un dato extra, supongamos que por algún motivo nosotros supiéramos que nuestro rival lleva A K o Q Q, ya sea porque levantó en demasía sus cartas o porque sabemos que es un jugador muy tight (duro, roca, que sólo entra con cartas Premium). Aún sabiendo esto nos conviene entrar, ya que la ecuación es la misma: "arriesgamos 40 fichas en busca de duplicar nuestras 800 (si es que ambos tenemos ese stack)".

Permítanme mostrarles un ejemplo del Backgammon, juego que amo y que en el inicio de mi carrera me dio muchas satisfacciones. Allí existe el cubo doblador, que un jugador, en su turno, puede usar doblando la apuesta inicial: si se juega a $10 el punto, al doblar cada punto costará $20, si el oponente acepta. Cabe destacar que se puede rechazar el cubo y en ese caso quién lo rechaza pierde los puntos que ya estaban en juego al valor de $10 hasta el momento. Mandar el cubo en una partida es algo parecido a apostar en el poker. El oponente puede aceptar la apuesta arriesgando más fichas, o foldear perdiendo lo que hay en el pozo.

Alguien escribió alguna vez que en una partida de Backgammon perfecta, con jugadores perfectos que no se equivocan, un cubo de doblar nunca debería ser aceptado, porque si un jugador perfecto dobla es porque está mejor parado, por lo que otro jugador perfecto, sabiendo esto, jamás aceptará.

Este concepto es FALSO, porque en realidad todo depende de cuánto mejor está el que dobla, ya que si su ventaja es muy grande, digamos 80%, entonces sí hay que rechazar el cubo, pero si apenas tiene, digamos, un 60% de ventaja, el otro debe tomarlo, porque tener el 40% de chance de ganar $20, y el 60% de chance de perderlos, le da una equidad de (40%-60%) x $20 = - $4, que es una pérdida menor que los - $10 que perderá si rechaza el cubo.

Podrán notar el parecido que hay con el poker. Si un jugador nos apuesta con una mano mejor que la nuestra, aún así podemos aceptar esa apuesta, ya que nuestra chance de ganar hará que nuestra pérdida, a la larga, sea menor que si la rechazamos, y en un plano ideal como los que hemos visto en los ejemplos de este artículo, nos hará ganar muchas más fichas de las que arriesgaremos.

Espero les haya sido de utilidad y como siempre los invito a repasar todos los artículos pasados, en la web oficial de PokerFace: www.revistapokerface.com

¡Hasta la próxima amigos!

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